Pesar la comida puede resultar un engorro para cualquiera que comience una dieta, bien sea para pérdida de grasa o aumento de peso. Buscamos el menor esfuerzo posible y tener resultados rápido. Amigo mío, milagros no hay.
En una situación ideal, en la que no hubiera sobrealimentación, exposición continua a comida basura e hiperpalatable, estrés, ciclos circadianos alterados, señales de hambre/apetito a su bola, etc., posiblemente comeríamos cuando toca comer y no por gula o hambre hedónica.
Pero por desgracia, no es así.
Personalmente, soy de las que me gustan controlar hasta el más mínimo detalle en una planificación nutricional, soy de las que piensan que, si no se puede medir algo, no puedes valorar el progreso. Pero esto lo hago porque mayormente trabajo con deportistas para la mejora de la composición corporal.
Por otro lado, también trabajo con casos de sobrepeso en los que una simple mejora en la base de alimentación, retirar ciertos productos malsanos y hacer mejores elecciones de comidas sin tener que pesar alimentos, es suficiente para conseguir buenos resultados, una pérdida de grasa, mejora de la salud, etc.
En ciertos contextos, opino que es interesante y recomendado, tener un control, al menos, sobre los macronutrientes (hidratos de carbono, proteína y grasa).
Entonces, ¿EN QUÉ SITUACIONES SERÍA INTERESANTE PESAR ALIMENTOS?
✅Para aprender a modo visual qué cantidad nos corresponde acorde al gasto calórico que tenemos. Una vez captamos la idea de nuestras porciones, no es necesario estar pesando siempre.
✅Bajar el porcentaje de grasa corporal sin comprometer masa muscular cuando llegamos a cierto punto de composición corporal.
✅Buscar un objetivo estético.
✅Rendimiento deportivo.
✅Competir.
En un otro post, comenté que no es lo mismo comer sano que buscar una pérdida de grasa, rendimiento deportivo o verse los abdominales, y posiblemente para conseguir algunos de esos objetivos, necesites controlar cantidades, si no, será una pérdida de tiempo.